Este es el titular con el que nos sobrecogíamos hace un par de días en la prensa.
Un grave error de tratamiento de la noticia si tenemos en cuenta dónde estamos, porque, que #Motril se quede sin cine –una vez más- no es noticia.
Una noticia, -según la RAE, dato o información nuevos, referidos a un asunto o a una persona- sería que, el cine en Motril celebrase su primer año de funcionamiento.
Una noticia sería por ejemplo: «Motril recupera el coliseo Viñas para la cultura local»; o, «El recinto de La Alcoholera acogerá un gran espacio escénico con un foso al aire libre incluido, para actividades estivales», o «El Festival de Cine Médico celebrará por todo lo alto su 50º aniversario»…
Pero para eso, mejor cerrar los ojos y seguir soñando, o añorando tiempos mejores…
No nos engañemos.
La cuestión material del hecho del cierre se tendrá que dilucidar.
Como en todo, habrá dos versiones, pero lejos de quien sea el culpable, si Ayuntamiento o empresario, no cabe duda de que la administración, tiene la herramienta para siempre, poder hacer algo más, un esfuerzo añadido, pero como digo, esto lo veremos con el tiempo.
Veremos si el hecho de la retirada del empresario se suple con la reposición del servicio o similar, y en qué condiciones y cuánto dura.
Pero puestos a buscar responsables, metámonos todos.
Porque estoy plenamente convencido de que muchos de los que alzan la voz ahora quejándose del cierre, en estos meses, no se han acercado a ver ni una sola película.
Estoy seguro de que muchos de los que alzan la voz ahora, han preferido irse a ver alguna película a Granada o a otro lugar, teniendo este aquí al lado, a un precio muy asequible y con la posibilidad de estar en su casa enseguida, sin la necesidad de coger el coche para el regreso, con la pereza que eso da.
Yo he podido disfrutarlo, no todo lo que hubiera querido, pero sí he visto 5 ó 6 películas en estos meses, y cuando he salido de ver la película, he disfrutado de un paseo por la playa en alguna ocasión, o he podido tomarme una cervecica en alguna taberna de la zona… Salvo con Un monstruo viene a verme, la verdad sea dicha…
Decía en un post anterior que, en esta tierra donde casi cualquier cosa que se siembre agarra, lo nuestro no cuaja… o mejor dicho, no lo dejamos cuajar… Y el cine no iba a ser menos, porque experiencias, haberlas, las hay.
«Motril vuelve a contar con un cine» 06/12/2007
«Motril Cinema ofrecerá las mejores películas de estreno en el CDT» 06/07/2016
Por eso, teniendo en cuenta esa apatía propia del terreno, hay que tener en cuenta el esfuerzo y el riesgo del empresario, quien, siendo también de aquí, ha hecho una apuesta arriesgada y en un gesto de valentía y de responsabilidad social -que también-, se ha sumergido en un proyecto harto difícil.
La cuestión debe estar, según mi percepción, en que las condiciones de concesión del recinto, no deben ceñirse a los estrictamente material y económico, y que debería contemplar también el entorno social que he descrito, que hace que la batalla emprendida por el empresario sea –permitidme el símil- de película, y elaborar un pliego de condiciones acorde a las circunstancias, y que contemple una revisión, que ojalá se tuviera que realizar al alza por el éxito y el arraigo obtenido.
De esta forma conjugaríamos una vertiente económica y empresarial con la social, como digo, ofreciendo así a la ciudad un servicio de ocio, del que tanto está Motril necesitado y nunca llega.
Un oferta al turista. Una opción a los jóvenes. Un hábito al cinéfilo. Un pilar a la cultura de la ciudad.
No se puede pretender ofrecer unas condiciones digamos, generalizadas, porque, por un lado, pueden ser inviables para quien de forma correcta ha venido realizando el servicio, y por otro, aunque puedan resultar viables para alguna empresa más potente, si se llega al caso, cuando esa empresa potente se establezca y descubra la realidad social que tenemos y en la que tanto cuesta que cosas como el cine consigan arraigo, recoja sus cosas y salga corriendo.
De la misma forma que tampoco se puede pretender que un edifico como es el caso que nos ocupa, se quede meramente como sala de cine. Debe albergar otro tipo de eventos y/o espectáculos para lo que fue concebido.
La cuestión es buscar el equilibrio.
En definitiva, si en estos meses ha funcionado, ¿tan difícil era mantenerlo?
Esperemos que la prensa nos aclare mientras seguimos viendo esta película…

Si imaginamos por un momento nuestra plaza de España, en cuanto a los edificios destacados que la rodean;
Esos ocho o diez árboles que ahí existen, deberían ser retirados y no sustituidos por otros, sino dejar esa franja de la plaza diáfana.
Otro inconveniente es la umbría que propician, lo que contribuye enormemente al aspecto fantasmagórico que presenta la plaza por las tardes. Porque los árboles vienen a conformar una especia te túnel o barrera que sirve de refugio para personas con actitudes poco decorosas o incívicas, por llamarlo de alguna manera, lo que hace que, mucha gente, por no decir toda, rehúsen a pasar por esa zona.
Dejamos perder el día como festivo ante la presión de algunos comerciantes con el pretexto de que el hecho de que ese día fuera festivo y coincidiera con las rebajas de enero, provocaba un éxodo a la capital de clientes potenciales que, al parecer, llegaban a Granada con las faltriqueras llenas de dinero y se lo dejaran allí todo. Como si a lo largo del resto del año no fuera la gente a comprar a otros sitios.


