«Como si un espectro me hubiese acariciado,
pensé no estar solo aquí, andando junto a la orilla.
Pero aquel que pensé estaba a mi vera en mi paseo por la orilla, aquel
que amé y me acariciaba,
había desaparecido por completo: lo supe al inclinarme y mirar a la
incierta luz;
y se me aparecieron quienes me resultan odiosos y de mí se ríen».
Walt Whitman